Job era un hombre recto, íntegro, temeroso de Dios y apartado del mal; Sin embargo, El Señor en su amor de Padre, le interesa más formar a sus hijos, que darles lo que desean. Por eso decidió probar su corazón. Todos conocemos esta hermosa historia bíblica: Job perdió su ganado, sus cultivos, sus bienes, su familia. Ante esto, Job dijo: Jehová dio, Jehová quitó; sea el nombre del Señor bendito (Job 1:21), pero cuando el Señor tocó su integridad personal, Job comenzó a reclamar y a desear morirse.
Mientras mantuvo esa actitud, su desgracia aumentó más y más, y todo el mundo le dio la espalda; le falló su esposa, le fallaron sus amigos, y quedo sólo. Luego reflexionó en esos momentos de crisis y volvió su rostro a Dios. Esta es la invitación que Dios le hace para que se reconcilie con Él “Vuelve ahora en amistad con Él” Cuando decidimos buscar a Dios como restaurador, cuando podemos reconocer nuestra dureza de corazón y nuestra falta de conocimiento de Dios y cuando nos acercamos a Él a través de la oración, descubrimos al amoroso Padre que consuela, que venda las heridas, que sana, y siempre da una nueva oportunidad. Así como bendijo Dios el postrer estado de Job, más que el primero, igualmente lo hará con nosotros. Gloria a Dios.

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